El Conde de Montecristo. Alexandre Dumás

No recuerdo si es la primera obra literaria francesa que he leido. Lo que si se con certeza es que es me atrapó como ninguna otra obra lo habia logrado, francesa o no. El Conde de Montecristo se presenta como un personaje imposible, un ser divino, un ente poderoso y cuasi-ficticio para aquellos que lo conocian y totalmente fantasioso e hipotetico para los que solo llegaron a escuchar de bocas atrevidas sus aventuras.

Edmundo Dantes sufrió, lloró, quiso morir. Su amante buscó alivio a su dolor en brazos del gran enemigo de Edmundo y su padre deseó la muerte con tanta fuerza que la encontró. Pero en la novela de Dumás Padre, el karma existe y es implacable. No se puede detener el deseo de un noble corazón cuando conoce el sentimiento de la venganza y menos cuando este corazón, joven e ingenuo, estuvo tan cerca de detenerse por deseo propio.

‘El Conde de Montecristo’ es espectacular, desde su primera hasta su ultima página. Aunque no es la obra más famosa de Dumás, la considero como la mejor elaborada y la más atractiva. Dantes en un principio representa en el sentimiento de inocencia en su forma mas pura y sincera. Joven marinero con un solo deseo: darle buen vivir a su padre y casarse con Mercedes, la bella catalana. Marsella resulta tan pintoresca, decorada por las calidas olas del mediterraneo, sobre las cuales posa ‘El Faraón’, el vistoso e imponente barco mercante que, por circunstancias de la vida, Dantes lidera como capitan a temprana edad. Pero esas mismas circunstancias no le permiten llegar a pasar un solo día en el como capitan.

Su amante, Mercedes, y su viejo padre son el universo entero para Dantes, solos unicos que representan razones y justificaciones para sus actos. Mientras que Danglars, marinero de ‘El Faraón’, y Fernando, primo de Mercedes, representan la corrupta envidia, aquella que busca los medios efectivos para traer desgracias al mundo. Logran, involucrando a otros personajes elementales de la trama, concebir el mas terrible de los actos en contra de Edmundo.

Edmundo termina encerrado en el mitico Castillo de If por muchos años, donde deseo la muerte con todas sus fuerzas, fuerzas de mayor magnitud en comparación con aquellas que usó para amar a su padre y a su querida Mercedes. Explora de manera trágica y religiosa la mente humana que cae en la mayor de las desgracias. El aislamiento sin conocimiento y justificación. La ignorancia del crimen cometido. El recurso difuso y poco apreciable de seres amados. La poca imaginación restante dedicada a revivir una trágica dramatización de aquellos viviendo sus vidas sin la presencia del condenado.

En los calabozos, por cosas del destino, Edmundo logra conocer al Abate Faria, un religioso de origen italiano que supuestamente poseia una gran fortuna escondida, la cual ofrecía con tal de ser liberado. Este abate era un ilustre polímata, de envidiable sabiduria y conocimiento, convirtiendose en uno de los personajes mas elementales para la historia de Dumás, no solo por su rol, sino por el espititu que lo compone.

El momento en el que Edmundo Dantes sale del Castillo de If se convierte en un deseo para todo aquel que lee la novela, ya que se logra transmitir no solo la curiosidad de cuanto a cambiado el mundo para aquel ser, sino tambien el deseo de venganza y la ira que gira en torno a este drama mientras se trama un delicado plan respaldado por la iracunda Providencia.

Los resultados de las acciones de Edmundo, o mejor dicho, de el Conde, resultan ser la materialización ideal del moderno karma o Justicia Divina. Todo permitido por un renovado Edmundo Dantés. Lo que el abate le encerra durante el cautiverio es más fundamental que las fortunas que le permite obtener. El Conde de Montecristo tiene clase, inteligencia y conocimiento. Fascina tanto a hombres como a mujeres. Protagoniza historias casi que fantasticas y resulta el mas admirado de todos los bienechores. Toda aquella buena vida no podia borrar el deseo de venganza de aquel ser, que bien permitido por su inteligencia, pudo trazar el más complejo de los planes para distribuir justicia entre sus antiguos enemigos.

Esos pocos momentos cuando el Conde enseña su antigua identidad a sus enemigos resultan ser el extasis pleno de la historia, sintiendo de primera mano aquella satisfacción sádica que muchos sienten cuando logran la añorada y deseada venganza, reflejada en el sufrimiento y la tragedia de aquellos adversarios.

Un final esperanzador, que aclara el concepto de la justicia, la verdadera justicia. Se expone religiosamente un concepto de paciencia, de esperar por lo que merecemos en la vida si actuamos siempre con bien y llenamos nuestro corazón de inocencia. No credulidad. Pura inocencia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s