El síndrome de la clase media-acomodada venezolana

Parque_CentralMi jefe, un ingeniero civil bastante mayor, es una persona sumamente preparada e intelectual. Posee conocimientos amplios en decenas de áreas y dificilmente se deja pisar por otros profesionales. Unas de las áreas, que al parecer le resulta más interesantes, es la política y la económica, donde coincidimos ampliamente.

Un día, en una de las tantas conversaciones sobre la situación del pais y analizando los factores de la ecuación me comenta que tiene una teoría social naciente en Venezuela. El le llama a su teoría, el síndrome de la clase media-acomodada venezolana. Me resultó bien interesante el título de su supuesta teoría y estaba bastante dispuesto a explicármela.

El síndrome de la clase media-acomodada venezolana consiste en esas familias que hace veinte o diez años gozaban de “lujos” relativos, propios de las clases medias en otros paises. Vacaciones ocacionales (generalmente anuales) a otros lugares del mundo, ropa original, vehículos nuevos cada uno o dos años, maestrias en el exterior, restaurantes de alto nivel una vez al mes o poco más, entre otras cosas de relativo lujo, como ya mencioné.

Estas familias vivian felices con lo que tenian, a pesar de que estaban lejos de poderosas élites de la clase alta que tenian seis o siete vehículos de lujo, acciones en empresas enormes y mansiones tanto en el territorio nacional como en otros paises. Pues seguían disfrutando de sus lujos y estaba bien. Clase media bien acomodada. Ahora la expresión real del síndrome. Llega Hugo Rafael Chavez Frías. Llega la revolución bolívariana. Llega el pseudo-socialismo del Siglo XXI. Estas personas, muy particulares, deciden odiar el nuevo gobierno, como cosa lógica, y continuan sus vidas. La economía con los años se complica. Son ingenieros, abogados, periodistas y arquitectos. Rechazan plenamente el renunciar al estilo de vida que han tenido casi siempre.

Continuan disfrutando sus lujos a expensas de su seguridad financiera. Llegan los últimos tres años. La crisis se agudiza. Estos profesionales estan desempleados en su mayoría y empiezan a buscar el crear algún negocio propio. Se deshace la satisfacción. Se cae el hogar. Todos descontentos se amargan la vida porque ya no gozan de aquellos lujos que una vez disfrutaron.

Pero que nadie se engañe. Estos cautivadores venezolanos siguen dandose lujos. Siguen yendo a restaurantes caros y asisten a eventos sociales de cierto nivel, normalmente comprando a muy duras penas acciones de clubes. Gastan más de lo que ganan y al final de mes no se han dado cuenta. Empiezan a vender los activos que aún les quedan para subsidiar su estilo de vida. Un estilo de vida que dejan de evitar, aunque eso los esté llevando a un desfiladero financiero.

Para el día de hoy, pasan trabajo pero siguen asistiendo, casi que a diario, a una panadería costosa para beberse un mocca y leer unas pocas páginas del periódico de turno. En sus mentes no es concebible la idea de que dejaron de poseer la capacidad financiera y el poder adquisitivo del que gozaron felizmente en una ocasión. Se estan descapitalizando solo por financiar sus pequeños habitos. Un cafe de 120 bolívares, un almuerzo de 1600 y un Levi’s de 14000. Todos extrañamos esos relativos lujos caracteristicos de la clase media pero, en mi humilde y academica opinión (porque mi formación profesional gira en torno a las finanzas) hay que hacer muchisimos sacrificios para sobrevivir a esta crisis.

Quienes sufren este síndrome están destinados a hundirse en la crisis. Afortunadamente no hay mal que dure cien años.

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