Sobre amigos ‘chavistas’, errores de la cuarta Republica y otras tragedias

002_FB__2658_P1Me he de ganar un premio, sinceramente. La tolerancia es algo que ya no abunda en Venezuela. De eso, más o menos, parte el hecho de que por insultar a otro conductor en la calle, te ganes una muerte exprés por impactos de bala. Si hay algo que derroche más intolerancia que eso, que me lo digan. O quizás, no, no me gustaría conocerlo.

Pero yo, yo derrocho tolerancia. En mi profundo odio hacia el actual gobierno, el cual ha destruido cualquier posibilidad de un estilo de vida digno para nosotros, los jóvenes, que estamos (casi) destinados a vivir en casa de nuestros padres hasta nosecuando, he de aceptar que tengo amistades con esta ideología política. Son de esos muy lavados de cerebro que me siguen sorprendiendo.

No, no son ciegos. No, tampoco están enchufados como mucho de los fervientes oficialistas, a los cuales no les conviene que salga el gobierno. No, nada de eso. Curiosamente (son mis amigos pero es una realidad innegable) estos pseudosocialistas no están en capacidad de definirme lo que es el socialismo. Tampoco tienen gran ni mediano conocimiento de la materia política. Son oficialistas porque si y ya. No hay que dar mayor explicación de su fanatismo, si es que cabe llamarlos fanáticos.

Aunque últimamente la situación me haya inyectado en las venas una poco sana tendencia de odio en contra de todo lo tintado con el chavismo (yo no era así), yo a estos amigos los sigo tratando, pues mantengo postura de que no nos podemos dejar dividir por la ideología política particular de cada quien… aunque dé arrechera el que un amigo tuyo sea tán ciego.

Dentro de una amistad es fundamental el respeto, es por esto que me limito a no tocar temas políticos sensibles con ellos, pues existe la gran posibilidad de que pierda los estribos y diga cosas bastante hirientes, a pesar de lo cierta que estas sean. Y es que la política en Venezuela ya es culpable de terminar toda clase de relaciones. El chavismo ha quebrado familias enteras desde adentro, irremediablemente. Todos conocemos casos así.

Resulta impensable, incoherente, ilógico el apoyar un gobierno como este pero todo recae en los siguientes factores:

  • Odio irracional a lo considerado como “la cuarta República” y todo lo que posea relación con ella.
  • Amor incondicional a Chavez como ser supranatural, no a Maduro.

Derivado de este amor incondicional, surge un imaginario pero voy convincente compromiso con el gobernante de turno y todos sus incapaces compañeros. Esto es lo que yo logro entender de todo el asunto. De lo poco capaz de ser razonado. Y es que como escuche el otro día de una de las personas más opositoras que conozco: “los gobernantes de la cuarta República son los culpables de lo que pasa hoy, ellos acondicionaron a los pobres, que siempre han sido mayoría, a que los odiaran”.

Y es que, basándome en lo que he leído y escuchado de todo aquel que pueda dar una explicación sensata (e incluyo a oficialistas, pues estos tienen buenos argumentos en casos puntuales), la conocida “cuarta República” fue muy desconsiderada con los menos afortunados y es aquí donde Chávez aprovecha la situación. Una similitud sorprendente entre el descontento social de la clase más pobre y el socialista Chávez tomando ventaja de ello con el descontento nacional de casi todas las clases causado por el Tratado de Versalles y el discurso del nacionalsocialista Hitler. Venganza es prioridad para ambos discursos e ideologías. Desquitarse de lo pasado, actuar en contra del viejo y dañar al joven. Medidas que desembocan, siempre, en actos violentos.

Si fuera rico, no estaría escribiendo nada de esto, pues ya me hubiera ido. No hace falta ser tan rico pero si gozar de cierta capacidad financiera. Y otro hecho innegable es que todo aquel que se va, es un joven capacitado para producir. No he conocido el primer criminal común que se haya ido, aunque si conozco a uno que se quiere ir y tiene las mismas razones que cualquier otro ciudadano con la mínima capacidad de ver objetivamente lo que sucede: una vida digna y en paz.

Aunque existe una esperanza, aparte de la constante y probable (irme). Esta mañana vi como titular en muchas primeras planas como presuntamente detuvieron a varios miembros de las Fuerzas Aéreas por intento golpista. Si, no lograron nada, los detuvieron. Pero esto es bueno, no es en vano. Demuestran que si hay descontento del grave dentro de las filas castrenses, las únicas capaces de revocar un gobierno. Pues insisto, pueblo no tumba gobierno, no tiene como y menos uno de esta naturaleza.

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